Estoy en mi cuarto, pasando los canales de televisión este día domingo y me quedo viendo otro reportaje sobre Haiti en CNN. Hay entrevistas con personas alrededor del mundo, ofreciendo ayuda, suplicando que le pongamos atención a esta situación. Nos recomiendan escoger muy bien la organización caritativa donde pensamos mandar nuestras donaciones.
Hay muchas formas de ayudar pero solo nosotros podemos hacer la diferencia. Qué admirable ver tanta gente interesada en este país, que antes del terremoto, a nadie le puso atención. Fue en este punto que me quedé pensando. ¿Por qué no sé casi nada de Haiti? ¿Por qué no sabía antes que casi no existen escuelas públicas sino solo privadas por la falta de recursos? Lo mencionaron en el mismo reportaje y pidieron ayuda para los niños que se han quedado sin hogares, sin educación, sin nada…
Entonces se me ocurrió, que nunca lo supe porque nunca me interesó. Nunca lo sabría si no fuera por esta terrible calamidad que pasó. Sentí vergüenza y tristeza al darme cuenta que no soy tan diferente a los miles de personas que se despreocupen por saber estos datos. Incluso, quizá ya pasaron esta clase de información en reportajes pasados pero solo cambiaba el canal.
Luego se me vino otro pensamiento más aterrador, ¿Nos importará más, nuestra cuenta de facebook, revisar el correo, escuchar música y ver noticias de la farándula, que leer sobre otros países que ni siquiera tienen la opción de fijarse en ese tipo de cosas?
Cuando suceden desastres naturales como ha pasado en Haiti, la mayoría de veces nos preguntamos, ¿Por qué permite Dios, que le sucede esto a países con tantas cifras de pobreza? La respuesta es sencilla. Simplemente porque no nos interesara si no ocurriera algo tan grave.
Estamos cómodos viviendo en la ignorancia o indiferencia y pensamos ¨Bueno, mientras están sobreviviendo, eso es suficiente¨. Apagamos la conciencia y seguimos leyendo sobre el nuevo modelo que ha salido del iPod.
Me da pena incluirme en esta categoría, pero no hay otra manera de verlo. La única opción que puedo hacer ahora, es interesarme y hacer algo. Suelo ser de las personas que cuando se enferman, esperan hasta que ya esta muy avanzada la enfermedad para buscar algún tratamiento. La palabra ¨prevención¨, no forma parte de mi vocabulario la mayoría de veces, ya que no me gusta preocuparme por un ¨posible¨.
Ahora, esta misma situación ocurre con los desastres naturales. Si bien es cierto que no podemos hacer nada por evitar que suceden (aparte de velar por la protección al medioambiente), podemos optar por la medicina preventiva. La cual consiste en querer ayudar estos países antes que acontece una crisis. De esta manera, cuando llega un terremoto o alguna inundación, no será tan grave.
En mi caso personal, dejaré de hacer la misma pregunta ¿Por qué le pasan cosas malas a gente buena? Y mejor optaré por la fórmula preventiva: ¿Por qué no hago algo Yo, antes que pasan estas cosas?
