Muchas veces en mi vida, he sentido la necesidad de plasmar mis pensamientos en un diario o en alguna forma escrita. Hoy con los nuevos avances tecnológicos, me doy cuenta que es mucho más bonito compartir mis ideas, inquietudes y locuras a otras personas que pueden comentar sus opiniones al respecto.
El tema de hoy, es una idea que he mantenido desde que era niña y es un dicho que la mayoría de mis amigos y familiares están acostumbrados a oírme decir: Dios está en la risa.
¿Por qué afirmo esto? Por el mismo hecho que no hay nada en el mundo que puede resumir el sentimiento absoluto de un corazón radiante, feliz y en paz que una buena carcajada en algún momento de crisis.
Suelo creer que son las ironías de la vida que dan más risa, o como dice mi mejor amiga: ¨Los nunca siempre llegan¨.
Cuando más afirmamos que nunca haremos algo o nos pudiera pasar cierta circunstancia de la vida...más rápido se nos presenta, como un viejo amigo tocando nuestra puerta después de haberlo llamado.
Las teorías sobre Dios son extensas, incalculables y a veces desconcertantes, pero la que manejo en este blog es la más básica. Dios está en la risa..simplemente porque el ser humano expresa una liberación al sonreír en la cara de algún desafío.
Es mucho más factible reirse de nuestros problemas que llorar por ellos, ya que suele suceder que esos mismos problemas terminan actuando como soluciones en nuestras vidas.
Otra ocasión para reirnos de la vida ocurre cuando menos tenemos suficiente fe en algún imposible, y luego se nos compruebe que nunca era algo imposible...sino que nunca antes visto.
Como le digo a mis seres más queridos: Dios se está riendo ahorita.
No es una risa histérica ni malhumorada...!tampoco siniestre! Sino una risa de un padre que ve caer a su hijo y le extiende la mano para ayudarle a levantarse.
En cierta medida, descubrimos nuestra impotencia como seres humanos al cometer errores, descubrimos la humildad y la mortalidad al no ¨saberlo todo¨. Incluso los personajes más famosos de la historia lograban reconocer sus propias imperfecciones y se entregaban a la voluntad de Dios.
Por esta razón, me gusta saber que en cada error, cada prepotencia que cometo con frecuencia, sé que en alguna parte del universo existe una voz divina riéndose melódicamente y extendiendo una mano celestial para acogerme cuando descubro que ¨los nunca siempre llegan¨ y no lo sabía todo.
El tema de hoy, es una idea que he mantenido desde que era niña y es un dicho que la mayoría de mis amigos y familiares están acostumbrados a oírme decir: Dios está en la risa.
¿Por qué afirmo esto? Por el mismo hecho que no hay nada en el mundo que puede resumir el sentimiento absoluto de un corazón radiante, feliz y en paz que una buena carcajada en algún momento de crisis.
Suelo creer que son las ironías de la vida que dan más risa, o como dice mi mejor amiga: ¨Los nunca siempre llegan¨.
Cuando más afirmamos que nunca haremos algo o nos pudiera pasar cierta circunstancia de la vida...más rápido se nos presenta, como un viejo amigo tocando nuestra puerta después de haberlo llamado.
Las teorías sobre Dios son extensas, incalculables y a veces desconcertantes, pero la que manejo en este blog es la más básica. Dios está en la risa..simplemente porque el ser humano expresa una liberación al sonreír en la cara de algún desafío.
Es mucho más factible reirse de nuestros problemas que llorar por ellos, ya que suele suceder que esos mismos problemas terminan actuando como soluciones en nuestras vidas.
Otra ocasión para reirnos de la vida ocurre cuando menos tenemos suficiente fe en algún imposible, y luego se nos compruebe que nunca era algo imposible...sino que nunca antes visto.
Como le digo a mis seres más queridos: Dios se está riendo ahorita.
No es una risa histérica ni malhumorada...!tampoco siniestre! Sino una risa de un padre que ve caer a su hijo y le extiende la mano para ayudarle a levantarse.
En cierta medida, descubrimos nuestra impotencia como seres humanos al cometer errores, descubrimos la humildad y la mortalidad al no ¨saberlo todo¨. Incluso los personajes más famosos de la historia lograban reconocer sus propias imperfecciones y se entregaban a la voluntad de Dios.
Por esta razón, me gusta saber que en cada error, cada prepotencia que cometo con frecuencia, sé que en alguna parte del universo existe una voz divina riéndose melódicamente y extendiendo una mano celestial para acogerme cuando descubro que ¨los nunca siempre llegan¨ y no lo sabía todo.
